Curiosidades

La historia del Bugatti Type 22 que estuvo sumergido 75 años en un lago

En julio de 2009 un equipo de buzos rescató de las profundidades del lago Maggiore, situado en Ascona (Suiza), los restos oxidados de un Bugatti Type 22 Brescia de 1925. Hoy les contamos por qué alguien tiró su auto al fondo de un lago.

Para los habitantes de los alrededores del lago Maggiore la historia pertenecía a la cultura popular… sólo rumores. Sin embargo, en el verano de 1967, cuando la tecnología del buceo permitió sumergirse a niveles tan profundos fue que el cuento de Bugatti dejó de ser un mito. Un club de buceo local fue capaz de verlo por primera vez y durante más de cuatro décadas, los buzos aficionados se lanzaron a las profundidades del lago para echar un vistazo.

La historia cuenta que Este Bugatti se dice que perteneció al piloto de la época dorada del Grand Prix, René Dreyfus, quien perdió el auto en una partida de póker ante el suizo Adalbert Bodé en París en 1934.

Cuando Bodé volvia a casa con su nuevo vehículo pero sin nada de dinero en efectivo, no pudo pagar el importe que suponían los derechos de aduana que se le reclamaron en la frontera suiza. Entonces se fue, abandonando el Bugatti dejándolo en manos de los oficiales para que hicieran lo que consideraran oportuno. Lo mejor que se les ocurrió fue tirarlo al fondo del Lago Maggiore, a más de 173 pies de profundidad. En aquella época un Bugatti de cerca de 10 años no tenía un valor significativo.

Hicieron falta más de 30 voluntarios y nueve meses para rescatarlo. Pero, ¿cómo llegó el Bugatti ahí? Lo que se sabe con seguridad es que el auto se entregó originalmente en abril de 1925 en Nancy a nombre de George Paiva, y después el auto fue matriculado en París por un tal Georges Nielly en 1930.

La casa Bonhams lo subastó en Enero de 2010 y fue el dueño del Museo Mullin de Oxnard, California (Peter Mullin) quien pagó poco más de $285,000 por exponerlo en sus salas tal y como fue sacado del lago. Un museo era el único comprador lógico, pues tras 75 años bajo el agua, apenas el 20% de las piezas y componentes del auto se podrían reutilizar en una hipotética restauración del mismo.

Hoy en día, el Bugatti se muestra en su propia sala, amurallada del resto de las colecciones; en un espacio diseñado para recrear los niveles de luz disponibles en el fondo del lago.

 

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